Los Peques y los Idiomas.

Todas son ventajas cuando hablas uno, dos o más idiomas, y es por eso que cuanto antes os pongáis, ¡mejor!

Todos sabemos que el inglés es el idioma internacional por excelencia que usamos cuando viajamos, ya sea para pedir mesa en nuestro restaurante favorito, dar direcciones a cualquier turista perdido o, incluso, para ayudarnos a encontrar un trabajo. Todas son ventajas cuando hablas uno, dos o más idiomas, y es por eso que cuanto antes os pongáis, ¡mejor!

Cada vez son más los padres que deciden matricular a sus hijos en clases de inglés desde muy temprana edad, porque cuando uno es ya adulto cuesta un poco más y lleva más tiempo llegar a aprender otro idioma. En cambio, los niños son como esponjas: tienen esa habilidad innata para asimilar otra lengua completamente nueva de forma más rápida. Sin embargo, hay que saber que cuando un niño entra en contacto con otro idioma todo es nuevo para ellos y la manera de enseñar puede influir positiva o negativamente en su aprendizaje.

“Hay que tener cuidado, ya que también les es muy fácil olvidar todo lo que han estado aprendiendo. Por eso, tenemos que ser constantes y repetir siempre lo dado en clase para que asimilen lo que ya saben y no lo olviden.”

A la hora de dar clase a los más pequeños, tenemos que tener en cuenta un par de cosas:

En primer lugar, es muy importante conocer a tus alumnos desde el primer día, pues cada uno tiene su propio ritmo de aprendizaje y les puede costar más o menos asimilar algo totalmente diferente. De esta forma, puedes ir adaptando el material que vayas a utilizar para cada clase.

Las clases tienen que ser muy dinámicas. La mejor manera para que aprendan un idioma es recurriendo a cualquier tipo de material visual y sonoro (flashcards, cuentos, muñecos y muchas canciones) y siempre haciendo actividades lúdicas, como juegos, o actividades manuales.

Es bueno tener varias actividades preparadas, pues los niños son a veces impredecibles y puede que algo no les guste. Si es así, no pasa nada, siempre podemos cambiarlas un poco o hacer un juego u otra actividad que les motive más. Lo importante es que se diviertan a la vez que aprenden.

 

Ya hemos dicho que nuestras “esponjitas” lo absorben todo de manera muy rápida. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que también les es muy fácil olvidar todo lo que han estado aprendiendo. Por eso, tenemos que ser constantes y repetir siempre lo dado en clase para que asimilen lo que ya saben y no lo olviden.

Así que ya sabéis, a por los idiomas! Pero siempre de forma amena y motivadora. ¡Qué la felicidad y las ganas de aprender de los más pequeños nos alegran los días!

Y recordad que siempre podéis contar con nosotros para que vuestros peques aprendan idiomas de una forma diferente y muy divertida!

 

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